Bueno, bueno, hace tiempo que no publico aqui, y vengo con
una pequeña historia que hecho a su vez para otra historia (?) Digamos que es
lo que explica todo de un relato mas grande, por lo que si les parece que no
tiene sentido o que no tiene un final, es por eso. Solo queria compartirles el pequeño escrito
por el que se dio la historia mas grande ^o^ De ante mano, pido disculpas por
los errores de ortografia y redaccion, ya saben lo mala que soy respecto a
ellos.
Hace tiempo, en un lejano y olvidado lugar, existió un joven
e ingenuo poeta. Él no era considerado un genio—y muy probablemente no lo fue—,
sin embargo, era muy diferente a otros maestros de las letras. ¿Por qué?
Sencillo: Porque él escribía acerca de todas las cosas. Podía ver lo que
llamaban la belleza y la fealdad en un mismo plano, amando ambas caras de la
moneda. Era una cualidad que sus semejantes contemporáneos no poseían, y eso le
hacia único.
Cierto día, mientras caminaba en búsqueda de lo que para
muchos tiene nombre de musa, se topó con un sendero que de alguna manera había
escapado a sus ojos curiosos. Confundido, y sintiendo una extraña sensación en
su pecho, siguió aquella senda, llegando a un extraño y hermoso paisaje. Nunca
en su vida había presenciado algo como aquello, y por eso, quedó fascinado.
Pero, a diferencia de lo que se podría pensar, aquel lugar no estaba desierto.
El poeta vio que un par de metros alejado de él había una criatura de aspecto
singular, sentada sobre una roca, mirando el cielo. Él supo de inmediato que
estaba en presencia de un ente que no era de este mundo, pues de la espalda de
aquel ser viviente podían verse unas enormes y majestuosas alas negras. Muy
dentro de su cabeza sabía que era, y sin embargo, eso le hizo encontrar aun más
bello aquel espíritu. Sin saberlo, se había enamorado a primera vista de un
ángel demoniaco. El poeta no perdió tiempo, y con pasos ligeros, caminó hacia
aquella criatura. Le llamó suavemente, y se presentó. Al terminar de decir su
nombre, preguntó si aquel lugar le pertenecía, y si ese era el caso, quiso
saber si le daba su permiso para quedarse ahí. El ser del inframundo en un
principio no hizo más que mirarle con cierta confusión, mas después, le sonrió,
y le contesto que podía estar en aquel jardín todo lo que quisiera. El poeta
entonces tomó asiento a un lado del ángel caído, y sacó pluma y papel. Aquella
tarde escribió uno de sus mejores versos, y por esta razón, creyó que se debía
a la presencia del ángel del inframundo. Así que, motivado por aquel
pensamiento, comenzó a ir a aquel extraño jardín, buscando la inspiración que
le regalaba el ente del infierno. Nunca conversaron, al menos, no directamente.
Era una extraña relación, una que no todos podrían comprender.
De esta forma, pasaron unas semanas, hasta que cierto día,
el poeta no pudo encontrar a su musa demoniaca en aquel sitio. El poeta le
buscó por todo el estanque, pero no fue capaz de encontrarle. ¿Que había
pasado? ¿Por qué le había dejado? No lo sabía, y jamás lo supo. Destrozado por
la desaparición de su musa, ya no pudo volver a formar versos, pues ahora, se
obsesionó con encontrar a su ángel del inframundo pues ya no era capaz de vivir
sin aquel ser. Por mucho tiempo trató, y trató, sin éxito. Pero, un día, y casi
al igual que aquella jornada en la que encontró el camino que le llevó a su
destrucción, se dio cuenta de que la respuesta estaba frente a sus ojos.
Tardaría tiempo, lo sabía, pero aun así, depositó toda su confianza en aquel
último recurso. Tal vez, si el Dios en el cual ya no creía le escuchaba, podría
ser capaz de verle nuevamente. Así que entonces, tomó un cuchillo, y lo enterró
en su corazón de petirrojo.
Como ya dije, es como el climax de una historia mas grande.
Me atrevo a decir que es un fragmento, hehe. ¿Que les parecio? ¿Muy copia de
otro que ya habia hecho? Quiza, quiza (y con eso digo que si, jeje)...
Anyway, ¿Merece comentarios?